REFLEXIONES SOBRE LOS VALORES HUMANOS...
La elegancia no es una forma de vida, es un
estilo. Elegancia es educación, es saber decir: con permiso, por favor y perdón.
Porque podrás vestir bien, pero si no tienes educación, tu ropa solo será un
disfraz.
Tratar a los demás con educación, es cuestión de clase y no de dinero.
Siempre hubo gente con clase y clases de gente.
Si te respetan, respeta. Si te faltan el respeto,
respeta. No bajes tu nivel por nadie.
Tener un título no significa tener educación. El
título es solo un papel, la educación es un estilo de vida.
Educación es saber decir por favor, dar los
buenos días y buenas tardes, dar gracias y ofrecer disculpas si es necesario,
pedir permiso al pasar entre dos, respetar a las personas mayores, saludar con
una sonrisa y amar a las personas por lo que son y no por lo que tienen. Es la
mejor de las enseñanzas que podemos transmitirles a nuestros hijos, siempre
predicando con el ejemplo.
El respeto y la educación abren más puertas que
el dinero Una sonrisa te hace más atractivo que cualquier prenda de ropa.
La belleza física se admira, la espiritual... Se
ama.
Se aprende más escuchando, que hablando.
El dinero no da clase, ni la pobreza vulgaridad.
Son nuestras acciones y el comportamiento con los demás, lo que nos define...
Equivocarse es un defecto de todos. Pedir perdón
o disculpas, es una virtud de pocos.
No eduques a tu hijo para que sea rico, hazlo
para que sea feliz. Cuando crezca sabrá apreciar el valor de las cosas y no su
precio.
Corrige en privado a los demás y felicítalos en
público... eso es delicadeza.
Antes de decirle a una persona que esta gorda,
flaca, calva o más vieja, recuerda que esa persona tiene un espejo en su casa y
que no te está preguntando como se ve.
La puntualidad es el alma de la cortesía. Si
llegas 5 minutos antes, estas a tiempo. Si estas a tiempo, llegas tarde. Si
llegas tarde ya no estas.
Una sonrisa abre muchas puertas, expresarse
correctamente abre caminos, la amabilidad abre corazones…
Las palabras no se las lleva el tiempo. Las
palabras pueden curar o herir a otra persona. A veces quedarse callado es la
mejor opción.
Hablar es una necesidad, escuchar es un arte.
Ser talentoso te abre muchas puertas. Ser
agradecido las mantiene abiertas.
No te comportes como un maestro ante los demás.
No trates de enseñar, solo muestra lo que has logrado hacer contigo mismo.
No grites, ofendas, no juzgues, ni humilles a
nadie. Los gritos son señal de debilidad, la humillación indica pobreza
interior, la calumnia es señal de envidia y la agresividad demuestra de
inseguridad.
Lo más importante es la persona que eres, sin
importar la profesión que tengas, lo que estudiaste o el cargo que has
obtenido. Lo importante es lo que hay en tu corazón. No descalifiques a ningún
ser, todos tienen algo que enseñarte y tu algo que aprender.
No hay mejor medicina para el alma, que la
dulzura de otro ser humano.
La vida nos enseña que las apariencias engañan y las palabras también. Que todo lo que brilla no es oro, que las cosas buenas salen del corazón. Que la esencia de una persona se percibe en sus acciones y se siente con el alma.
Las ideas se pueden robar, el talento jamás. Los
bienes materiales se pueden perder, la educación, la clase y el buen gusto,
jamás.
Hay genios sin estudios e idiotas con doctorados.
La verdadera sabiduría no la otorga un título, sino lo que haces con lo que has
aprendido a lo largo de tu vida y la manera en como tratas a los demás.
Se selectivo en tus batallas con los demás, a
veces es mejor tener paz, que tener la razón.
La puntualidad o virtud de llegar a tiempo a las
citas, es deber de caballeros, cortesía de reyes, obligación de cortesanos,
habito de gente de valer y costumbre de personas bien educadas.
Las personas aprecian la delicadeza, ella tiene
el poder de penetrar en la gente como el aroma de un perfume, que embriaga y
embelesa...
Tratar con cortesía a alguien, es sugerirle como
tú deseas que te trate a ti. Respetarle es obligarte a que te respete a ti.
Y si te ofenden, nunca pagues con la misma
moneda. Da un billete y que se queden con el cambio. Eso es tener clase.
Quien
se burla del dolor ajeno, solo demuestra la pobreza de su alma y exalta la
miseria humana.
Educar la mente sin educar el corazón, no es
educación.
Quien dedica tiempo a mejorarse a sí mismo, no
tiene tiempo de criticar a los demás.
Un niño, un maestro, un libro y un lápiz también
pueden cambiar el mundo. La educación es la única solución para salir adelante.
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